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Relato de horror en el caso Epstein Una víctima denuncia haber sido usada como 'incubadora humana

El caso de Jeffrey Epstein ha dado un giro aún más oscuro tras la presentación de nuevos testimonios judiciales que describen prácticas de una crueldad sistemática. Una de las supervivientes de la red de tráfico sexual ha presentado una denuncia formal en la que asegura haber sido utilizada como una "incubadora humana", alegando que fue obligada a gestar hijos que le fueron arrebatados inmediatamente después del nacimiento.

El testimonio, que forma parte de una nueva serie de demandas civiles contra el patrimonio de Epstein y sus posibles cómplices, detalla un esquema de reproducción forzada que, hasta ahora, solo se había rumoreado en los círculos más cercanos a la investigación.

Un sistema de deshumanización

Según el relato de la víctima, cuya identidad permanece protegida bajo el pseudónimo de "Jane Doe", ella fue seleccionada dentro de la red no solo para fines de explotación sexual, sino con el propósito específico de dar a luz. La denunciante afirma que durante sus embarazos fue mantenida en condiciones de aislamiento y bajo una vigilancia extrema.

"No me trataban como a una persona, sino como a un recipiente", cita el documento legal. La mujer alega que, tras el parto, nunca se le permitió ver a los bebés y que no existen registros claros sobre el paradero de los menores, lo que abre una nueva y aterradora línea de investigación sobre el tráfico de recién nacidos dentro de la élite vinculada a Epstein.

Las implicaciones legales

Abogados de los derechos de las víctimas señalan que este testimonio podría ampliar los cargos contra los colaboradores de Epstein que aún no han sido procesados. "Si se confirma que existió una infraestructura para embarazos forzados y robo de infantes, estaríamos ante crímenes de lesa humanidad que van mucho más allá de lo que habíamos imaginado", declaró una portavoz de una organización de apoyo a víctimas de trata.

Hasta el momento, las autoridades federales no han confirmado si han localizado a los menores mencionados en la denuncia, pero fuentes cercanas al caso indican que se están rastreando registros médicos privados y movimientos bancarios que podrían estar vinculados a procesos de adopción ilegales o clínicas clandestinas.

El silencio de los cómplices

Este nuevo relato añade presión sobre las figuras de alto perfil que frecuentaban las propiedades de Epstein en las Islas Vírgenes y Nuevo México, donde supuestamente ocurrieron estos hechos. La comunidad internacional observa con horror cómo, años después de la muerte del magnate en su celda, el caso sigue revelando capas de depravación que desafían la comprensión humana.

El caso permanece abierto, y se espera que estas nuevas revelaciones fuercen a una reapertura de las audiencias en el Congreso para evaluar fallos en la vigilancia de la red durante décadas.

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