NACIONALES

Santo Domingo, una ciudad sin aceras El peatón pierde la batalla contra comercios y vehículos

Caminar por la capital dominicana se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Lo que deberían ser vías seguras para el ciudadano de a pie se han transformado en territorio conquistado, donde el peatón ha sido desplazado por una combinación caótica de expansión comercial descontrolada y un parque vehicular que ya no cabe en las calles.

Una carrera de obstáculos

En sectores tan dispares como Villa Consuelo, el Ensanche Naco o la avenida Duarte, la constante es la misma: las aceras han desaparecido. El ciudadano se ve obligado a lanzarse al asfalto, compitiendo con carros públicos y motocicletas, debido a tres factores críticos que han secuestrado el espacio público:

  1. Parqueos improvisados: Ante la falta de planificación, los comercios y torres de apartamentos utilizan las aceras como estacionamientos privados, obligando a los transeúntes a rodear los vehículos por la calzada.
  2. Invasión comercial: Desde talleres de mecánica que operan en plena vía pública hasta exhibidores de mercancía y vendedores ambulantes, el espacio mínimo de circulación ha sido bloqueado por el lucro particular.
  3. Mobiliario urbano deficiente: Postes de luz en medio del paso, registros sin tapa y basura acumulada completan un panorama que hace imposible el tránsito para personas con movilidad reducida o padres con coches de bebés.

El peatón: el eslabón más débil

"En esta ciudad, el carro es el que tiene derechos, no la gente", comenta indignada doña María, quien intenta cruzar la calle en el sector de Gazcue. Las estadísticas de seguridad vial refuerzan su queja: los peatones representan una de las cifras más altas de víctimas por accidentes de tránsito en el Gran Santo Domingo, debido a que no tienen un lugar seguro donde caminar.

A pesar de los esfuerzos de la Alcaldía del Distrito Nacional por recuperar algunos espacios en el polígono central, la realidad en los barrios periféricos y zonas de alto comercio es que el peatón está perdiendo la batalla.

¿Hacia una ciudad habitable?

Urbanistas advierten que, sin un régimen de consecuencias estricto para los comercios que bloquean las vías y una inversión masiva en infraestructura peatonal, Santo Domingo seguirá siendo una ciudad diseñada para el motor y no para el ser humano. "Una ciudad sin aceras es una ciudad sin alma", señalan expertos, subrayando la urgencia de devolverle la dignidad a quien camina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *