Seth Rollins Bad Bunny en WWE es como Michael Jackson en los 80
El actual referente de la lucha libre mundial comparó el impacto del "Conejo Malo" con el del Rey del Pop, calificando su paso por el cuadrilátero como una "locura histórica" que ha cambiado el negocio para siempre.
CONNECTICUT – En el mundo de la lucha libre profesional, los elogios no suelen regalarse, y menos cuando provienen de figuras de la talla de Seth "Freakin" Rollins. Sin embargo, el "Visionario" ha dejado boquiabiertos a fans y críticos al realizar una de las comparaciones más audaces en la historia reciente del deporte-espectáculo: el impacto de Bad Bunny en la WWE es equiparable al fenómeno global de Michael Jackson en su época dorada.
Un fenómeno sin precedentes
Durante una reciente entrevista, Rollins analizó la evolución de las celebridades en el ring. Para el multicampeón, lo que el artista puertorriqueño ha logrado no tiene comparación con otros invitados especiales del pasado.
"Lo que Bad Bunny ha hecho es una locura histórica. Si intentas explicarle a alguien la magnitud de su presencia, es como imaginar a Michael Jackson subiéndose a WrestleMania en los años 80. No es solo un invitado; es una fuerza cultural que pertenece al show", afirmó Rollins.
Más que una cara bonita para el marketing
A diferencia de otras celebridades que solo hacen apariciones breves, Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) se ha ganado el respeto del vestuario por su entrega física. Desde su debut en WrestleMania 37 hasta su épica "Lucha de San Juan" en Backlash, el cantante ha demostrado una técnica y una resistencia que pocos atletas profesionales alcanzan en tan poco tiempo.
Rollins destacó que la autenticidad de Bad Bunny es la clave: "Él ama esto. No lo hace por el cheque; lo hace porque es un fanático de corazón. Ese nivel de compromiso es lo que lo eleva al estatus de leyenda, incluso siendo un 'externo'".
El impacto en los números y la cultura
La comparación con el "Rey del Pop" no es solo por talento, sino por alcance. La presencia de Bad Bunny ha traído consigo:
- Nuevas audiencias: Un incremento masivo en el público joven y latino que antes no consumía lucha libre.
- Ventas récord: Su mercancía oficial se agota en minutos, superando a menudo a las superestrellas activas.
- Legitimidad global: Ha posicionado a la WWE en espacios de cultura pop donde el wrestling solía ser ignorado.
¿Un nuevo estándar para WrestleMania?
Las palabras de Rollins llegan en un momento en que la WWE busca expandir su presencia global. Al elevar a Bad Bunny al nivel de un ícono como Michael Jackson, Rollins envía un mensaje claro: la lucha libre ya no es un nicho, sino un escenario donde las estrellas más grandes del planeta pueden —y deben— competir al más alto nivel.
Mientras los rumores sobre el regreso del "Conejo Malo" para futuros eventos importantes continúan creciendo, una cosa es segura: para el vestuario de la WWE, Bad Bunny ya no es un cantante que lucha, sino una pieza fundamental de la historia moderna de la empresa.
