Especialistas advierten sobre el aumento del riesgo de enfermedades de las encías en personas con depresión
Madrid, España. – La depresión no solo impacta en la salud mental, sino que también puede tener consecuencias directas sobre la salud bucodental, aumentando el riesgo de patologías como enfermedades de las encías, caries, sequedad oral y bruxismo, según han advertido especialistas en odontología.
Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora el próximo 13 de enero, profesionales del ámbito dental alertan de que uno de los principales problemas en estos pacientes es el abandono progresivo de la higiene oral, debido a la falta de motivación, energía o interés asociada a esta enfermedad.
Entre las afecciones más frecuentes se encuentran las encías sensibles, el dolor dental persistente, la sequedad bucal y el desgaste de los dientes causado por el bruxismo, especialmente relacionado con el estrés. En este sentido, recomiendan que, en caso de no poder realizar el cepillado después de cada comida, al menos se lleve a cabo una limpieza exhaustiva por la noche antes de dormir.
Los especialistas explican que durante el descanso nocturno disminuye la producción de saliva, lo que reduce su función protectora natural y favorece la acumulación de restos de alimentos y bacterias en la cavidad oral, incrementando el riesgo de infecciones y enfermedades periodontales.
Datos del Consejo General de Dentistas de España indican que más del 60 % de las personas con depresión manifiestan sufrir dolor dental, una situación que puede verse agravada por el aumento de los niveles de cortisol en sangre asociado a esta patología, lo que favorece la inflamación de las encías y el desarrollo de enfermedades periodontales.
A esta situación se suman otros factores de riesgo como el consumo de tabaco y alcohol, una alimentación deficiente y la presencia de hábitos parafuncionales como el bruxismo. Estas alteraciones no solo afectan a la salud oral, sino que también pueden influir negativamente en la autoestima del paciente, generando un círculo que refuerza los síntomas de la enfermedad mental.
Asimismo, algunos medicamentos utilizados para el tratamiento de la depresión pueden provocar sequedad bucal, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar caries. Por ello, los especialistas recomiendan informar al dentista sobre el tratamiento farmacológico que se esté siguiendo, con el fin de establecer un plan de prevención y cuidado personalizado.
En los casos en los que la persona se encuentre en una fase aguda de la enfermedad, se aconseja a familiares y cuidadores prestar especial atención y supervisar la higiene bucodental, ya que suele ser uno de los primeros hábitos diarios que se descuidan.
Los expertos coinciden en que integrar el cuidado de la salud oral dentro del abordaje integral de la depresión contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes y refuerza la importancia de una atención sanitaria coordinada entre profesionales de la salud mental y dental.
